martes, 9 de octubre de 2012

¿dónde pongo la ropa?

Me gusta él. Me gusta cómo escribe y físicamente desde que lo vi por primera vez hace, más o menos, un siglo. 

Y me gusta porque es ese tipo de hombres que lo mismo se hace más kilómetros en bici un sábado de los que yo he hecho en toda mi vida, que se declara fan de LOL o Zahara y de Springsteen, que canta en un karaoke o que se sabe diálogos de El Padrino o Apocalypse Now. Que escribe bien. Bastante bien. Y que encima es terriblemente atractivo/guapo y viste bien. Y lee algo más que el Marca.

Radiografía del hombre perfecto. 

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-Es demasiado guapo.
-Nunca había oído a ninguna chica decir eso...

-No me hice ningún tatuaje por M. .... ¿Y los tuyos?
-Mis ¿qué?
-Que si no tienes ningún tatuaje


No me gusta Segismundo Toxicomano. No tengo edad para eso. Y este chico me gustó hace un siglo. Y me gusta aún. Aunque me suena un poco más lejos, aunque ya no se me ponga una sonrisa estúpida al cantarla de madrugada, cuando todos duermen. 





lunes, 8 de octubre de 2012

"De dónde venimos? ¿Adónde vamos? ¿Hay posibilidad de tarifa de grupo?"

La telerrealidad (oh, ese monstruo!!) pasaba por delante de mis ojos y yo decidí que ya estaba bien. Que no quería más preguntas. Que estaba harta de preguntarme y seguir caminando, como si su peso no lastrara mis pasos y los hiciera mucho más pesados.

Siempre he dicho que no me gusta pararme a pensar porque nunca me responde nadie a mis preguntas. Ni siquiera yo.

Así que ya no me pregunto.

Y ahora quiero respuestas.

 
Y a poder ser, rápidas.

sábado, 6 de octubre de 2012

Pues ahora que lo dices....

Tengo un pijama de Mafalda, para cuando estoy enfadada con el mundo. Es el más cómodo y el que más me gusta. La camiseta (porque es de los modernos...) es roja, con una Mafalda gigante que escribe, afanosa, sacando la lengua. Y el pantalón está lleno de Mafaldas con el tamaño de la palma de mi mano. Una se levanta el vestido y se mira el ombligo, otra mira extrañada una bola del mundo. Otra escribe. 

Tengo un par de pijamas de la misma tela que los forros polares. Uno de ellos sospecho que es anti-balas porque es gordísimo. Los compré para mi (todavía) casa de Madrid, porque hace muchísimo frío  y ni el nórdico me ayudaba a entrar en calor. Uno de ellos es azul con gatos. El otro es rosa con corazones. El anti-balas tiene un oso polar. 

También tengo un camisón granate que marcó mi adolescencia. Y camisetas de chico convertidas en ropa de dormir. Y camisones de niña buena, con lazos de raso y tela blanca con topitos rosas. 

Llegados a este punto, lo que yo quería decirte es que me gustaría que los conocieses todos, y que, después de que los vieras, puestos y quitados, decidiéramos, por unanimidad de dos, que lo mejor que me sienta a la hora de dormir es




dormir 

contigo. 




  Les presento mi foto favorita. Gerda Taro durmiendo. Por Robert Capa. El hombre capaz de retratar lo peor de las peores guerras de la Humanidad también es capaz de recoger en una sola fotografía aparentemente insulsa y  probablemente mejor que nadie, (el beso de Doisneau era mentira) lo que es amar a alguien. 

jueves, 4 de octubre de 2012

"Los problemas duran como la canción de Sabina: 19 días...y 500 noches"


Él lo dijo seguro, en un punto indeterminado de la carretera, chocando los dos pares de ojos azules.
 Si llevamos juntos X años, reconoció, mirando ahora detrás de mis gafas de sol, es porque durante (X-y) años hemos vivido lejos el uno del otro. 
Y lo dijo como si fuera bueno. Como un triunfo. O como un alivio ("menos mal que pasó eso y no otra cosa"). 

Y a mi me estremeció. Y la frase resonó durante horas en mi cabeza.....

Tal vez el azúcar transgénico de Disney había terminado por contaminarme a mi también. 

Y es que hay ciertos tipos de amor que no entiendo. 


O a los que yo no llamo amor. 

Pero quién soy yo, al fin y al cabo. 




Love will tear us appart. Joy Division.


martes, 25 de septiembre de 2012

25 y medio

Otra vez. 

La otra mitad del año.

El otro día de la marmota. 

Tan normal y tan extraño. Y puede que ahora sí que sí, tú y yo solo seamos fantasmas al lado de un radiador. 

O puede que el último fantasma sea yo. 

Y Sabina me dice al oído, en la cama, que tal vez no tengamos más noches y que puede que no sea la mujer de su vida. 

Y tal vez tenga razón y lo mejor sea aguantar esta lluvia y este frío, y oír la locución del metro y apartar la lágrima. Como quien aparta un recuerdo. 

Y que me cante al oído. Aunque no tengamos más noches. 

lunes, 10 de septiembre de 2012

Electrical Storm.

Estuvo bien.

Estuvo bien aquella noche de liquido verde que me puso la voz ronca, y de preparar una canción con mi música que nunca llegó a sonar. Fernet a medias, y cerveza a medias. Y ginebra a medias. Y taxi y bus de vuelta a casa.

Y ese día que odiaste tanto, y aquel que yo llegué borracha y me miraste y no hizo falta decir más. El ascensor y Vetusta. Pelearnos por U2. Y "Lo de siempre"..y que te lo traigan. El "no te oigo".Esperar. Y tu nombre. Y mi nombre (sin diminutivos). Y el gol que me dedicaste ("Siempre quise un novio que me dedicara goles".... "Haré como Kaká y será para ti")  que no pude ver.
Y tu perro. Y Oriente. Y el rimmel corrido y chocar las manos.
El "qué mala cara tienes" cuando nunca hubo una mentira tan grande.

Y las magdalenas del café de la muerte, y las piezas al 50%. Y los cascos al 50%. Y los kinder buenos (también al 50%).

Menea y hornea. Y Pablo y el bombero sin camisetas con mangas.
Las Vistillas con Carlos. San Cayetano. Los pasodobles. La limonada. Esa noche.

Y las cervezas (en terrazas, en Mcdonalds. En la calle.En chez Tripi) y Aerosmith.
Y el zumo de naranja y comedias a medias de resaca.

Y la escalera.

Fuiste bastante más hábil que yo. No voy a negarlo.

Y no me importa porque "this too shall pass".


Pero,

lo que no voy a consentir es que nadie, nadie me niegue eso.

Eso que nadie más que tú y yo sabemos.

Y que, aunque quisiera, no voy a poder dejarte.



Let it be.


Estos días pienso mucho en ti. Y hacía mucho que no me pasaba. El otro día hablé de ti con Pablo, cuando me dijo que odiaba el olor del tabaco. Yo le dije que yo también, pero, de pronto, recordé todo.

Y tu sombra me siguió hasta el sofá de casa (de mi casa) y se sentó a mi lado. Y me agarró la nariz hasta que dos lagrimones grandes saltaron hasta el pijama desde la punta de la nariz.

Es curioso cómo es esto de echar en falta. Y cómo somos los humanos cuando nos sentimos solos.

Eché la vista atrás y te recordé, agarrado a mi mano, como si no hubiera más asideros en el mundo, y como si, en la bruma gris que te envolvía, había un punto en el que tú y yo nos reconociéramos. En aquella sala blanca, con litografías cutres, que yo ya había visto en un sueño. Tú y yo estábamos, en un sofá, en un mundo aparte. Contigo sosteniéndome.

A veces me pregunto qué me dirías si me vieras. Si me escucharas.
Y no sé por qué. Pero ha tenido que ser ahora.

Y me alegro de que volvieras.
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Ahora estoy mejor. Me lo planteo como salir de una zona de confort (demasiado confortable, probablemente..). La vida era esto, decían.
 Y al fin y al cabo, puede que sea bueno. Como cuando U2 terminó la gira de Joshua Tree y tuvo que re-inventarse. Tengo esa frase en la cabeza, el "dream it all over again". Dando vueltas y vueltas (a pesar de la cuarentena a la que tengo sometido a mi amadísimo Bono por culpa de... bueno, no durará mucho, anyway).
Será parar un tiempo, y no creo que pierda demasiado (o no perderé lo que no sea imprescindible).

Hay cosas. No. Hay gente de la que quiero desprenderme. De la que pueda que necesite separarme.

Ya sé lo que es marcharme y eso me asusta, pero planteémoslo como una reflexión. Planteémonos Buenos Aires. O Madrid. O Londres.
Plantéemonos que con 25 años no se puede vivir como si se tuviera 40, agarrando cosas con los dientes por miedo a perder. Re-búscate y re-encuéntrate, a pesar del miedo. O gracias al miedo.
Vayamos a París a ver a Etes. Vengamos para enamorarte de nuevo de las luces, y del color del cielo. Y para ver acercarse las torres 20 minutos antes. Y aflojar la bufanda y pasear entre las hojas del Paseo del Prado cuando el sol de invierno es amarillo. Para enseñar a alguien lo que no aparece en las guías. Esa cafetería con las mejores vistas. El C1. El mirador de la A6.

Será bueno.
Será como un trampolín.
Será útil.
Será bueno.
Y seré feliz.