jueves, 20 de octubre de 2011

Por eso estoy aquí


son justo las 9 de la noche. Entré al trabajo a las ocho, salí a las 3 y he vuelto a las 7 en cuanto ha salido el comunicado de ETA. Estaba con la Chica del Ondas en H&M (esto es muy triste para contar la historia..) y me "deshice" de ella y me escapé a ver qué se cocía. Y he termiando currando.

Nunca lo cuento, porque creo que me creó un trauma, pero la primera vez que publiqué en un periódico fue una carta contra ETA después del asesinato de Tomás y Valiente. Yo tendría 10 años. En mi casa fue un shock y no les pareció nada bien que yo escribiera.

hoy tengo 24. Trabajo en la Santa Casa.
Y siempre pensé que si en algún momento de mi vida yo trabajaba en un sitio como este y salía una noticia como esta, yo volvería a mi puesto de trabajo. A vivirlo desde dentro.

y estoy aqui.



miércoles, 19 de octubre de 2011

Yo tampoco.
















Planeo hacerme hippie: ni prácticas, ni curro, ni alquiler, ni muebles. Basta de ser lo que debes ser sin querer serlo.

Sólo trenzas en el pelo.

Y un ciclomotor comprado a medias.

Es todo lo que necesito.

(Y gracias a Batania, por ser tan generoso. Sus pintadas alegran esta ciudad de otoño)

sábado, 15 de octubre de 2011

Ay, Salinas....

La verdad es que no tengo nada que contar, pero es que esto empezaba a estar abandonado. Debería reunir tiempo y poner esto bonito (mis blogs favoritos, un par de entradas interesantes tal vez...) pero, digamos que estoy vaga. Como cuando estas en el mar, haciendo el muerto con los ojos cerrados y las olas te mecen. (Qué cursi)

El otro día vi el trailer de una película que decía que todo el mundo está perdido a los 25 (Dios, 25... este cumpleaños tengo que hacer algo más interesante que terminar la fiesta enrollada en un manta...). Era una de estas películas que son rositas, y moñas, de chico conoce a chica, chica se enamora de chico y chico es un cabrón (no, no creo que pase a los anales del cine). Odio ese tipo de películas con argumentos manidos y que te hacen salir del cine pensando en principes azules y finales felices. Pero me hizo gracia la frase ( y sí, el protagonista me gusta..). Tal vez sea verdad. Tal vez todo el mundo esté igual.

Y hablando del mundo, esta tarde manifa. Y, por seguir con el mundo, planes planetarios con El Chico Fabuloso: estreno mundial del nuevo disco de Coldplay. En el último concierto me pase taaaaaaaanto tiempo haciendo fotos que me centré más en guardar los recuerdos que en vivir el momento (esto también es cursi). Una nueva oportunidad valorada en 50 euros para tocar mariposas con los dedos.

Coldplay es uno de esos grupos que cuando los escuchas te llevan a otro sitio y te dan ganas de salir a la calle a correr (a mi!! a correr!!) como en un videoclip o en una road movie. "Música catedralicia" he leído por ahí que lo llaman, algo así como que los que vamos a este tipo de conciertos (sumen a U2, es inevitable que en un artículo de Coldplay no aparezcan mis irlandeses preferidos) vamos a una misa. Pues creo que si alguna vez he sentido algo como lo que decían mis detestadas monjitas del cole de "tener el cuerpo rebosante de espíritu" (si ustedes quieren tener un hijo ateo o agnóstico, llévenlo a un colegio de monjas) ha sido en estos conciertos. O incluso en casa, o en el bus con los cascos a tope, escuchando alguna canción de estas, con el sol en la cara, pensando que, puede que sea verdad que todo el mundo esté perdido a los 25 pero que la vida, Salinas, puede ser maravillosa.

Vaya, para no tener nada que contar, me he enrollado demasiado. Prometo volver y contar algo interesante, pero la intimidad en la novena planta de la Santa Casa dificulta mucho la introspección...

Hands in the air, please...



Light a fire, light a spark,
Light a fire, a flame in my heart.
We'll run wild,
We'll be glow-in-the-dark.

domingo, 25 de septiembre de 2011

25 de septiembre.


Helado de chocolate blanco de Polo con 24 velas... y dos whiskys con hielo.





 
Felicidades, enano.  



















jueves, 22 de septiembre de 2011

Un pequeño salto para mi (...Hola!)


Puede que sea porque es septiembre, y al fin y al cabo, tenemos una nueva oportunidad de empezar el año después del 1 de enero. O tal vez porque este cacho grande de mi vida se me va, sin darme cuenta, como sin darse importancia. Como si todo, realmente, hubiera terminado ya y esto fueran los estertores.

A lo mejor es que es por la crisis, porque, como dice El Chico Fabuloso, "todo lo que conocíamos se ha ido al garete", porque aparentemente no hay salida y yo sí creo que hay una luz al final del túnel.

O puede que sea porque en la lista de las pérdidas hay apuntados unos nombres que nunca pensé, y algunos se aproximan, demasiado rápido, a ese borde.

Pues por todo esto y mucho más, hoy escribo por primera vez aquí. Porque Fotolog murió hace tiempo y con él me pasaba como con muchas otras cosas, que me daba pereza marcharme. O tal vez, lo que me daba miedo era marcharme, cerrar la puerta y que tú no asomaras, de vez en cuando tu nariz por estas letras que no huelen a tinta, y que no tienen el rasgo presuroso de cuando escribo el diario de noche, cada vez menos. Cada vez con cosas más serias. Y algunas más tristes. Y en las que no salen borrones ni arruguitas cuando se te cae un lagrimón tonto. 

Así que, que sepas que esto es un acto de valentía. Y un deseo de algo nuevo. Desde lo más alto de la radiodifusión española (porque estoy en la novena planta, no por otra cosa), desde el centro de Madrid. Desde un ordenador que no es mio (mientras escucho a una periodista investigar con un ertzaina sobre la muerte de ETA en el pasillo), a pocos metros de la mejor vista de Madrid, doy un triple salto mortal.

Empiezo este cuaderno. El número 9. Que es un buen número