domingo, 27 de mayo de 2012

'Till the day you came.


quiteprepared-forthateventuality:

let-it-be-eggmen:

mrbillyshears:

peace-and-paul:

(via liverpool-dreams, acciowalrus-deactivated20110909)

      



  Helado de stracciatella.
                  John Mayer.
                      John Lennon.
                           Jon Hamm (el baile del Zou Bisou Bisou y ESA cara) .

 Domingo.

Fuck off.


:)




viernes, 25 de mayo de 2012

Disculpen la franqueza

Hacerse mayor consiste en aceptar cosas. Casi todas malas. El azúcar y los brazos que te salvan de pesadillas han muerto. Bienvenido al mundo real.
Nadie te prepara para eso.
Nadie te salva de ello.
Lo llevas encima. Como una cicatriz.

-------------------------------------------------------
No sé si me reconocerías y eso me da miedo. Creo que me volví más cínica. Parece que me he bañado en un tanque de cemento, o que,como en aquel libro, se me congeló el corazón. Añoro aquello de sentirme a salvo en brazos de alguien. O de saber que alguien habrá cuando esté enferma a acariciar mi frente. De los besos a distancia antes de dormir. Ya no hay nadie que me salve, por mucho que me abracen. La sombra sigue encima.
O dentro.
---------------------

Él y su olor a tabaco fueron los primeros en marcharse. Era octubre (se casaba una Infanta) y yo me fui de excursión. Me alimentaron a base de mentiras todo un mes (tenía 11 años. Ya sabía más de lo que sabían muchos a mi edad).Y de pronto, mientras un talk-show explotaba tragedias ajenas en la cocina, tú desembarcaste con tu cuerpo pero con los ojos perdidos. Me dejaron llorar, pero poco. Nunca me han dejado llorar.
Perdí su silbido. Y su radio con un dibujo de claveles rojos. Y su  gabardina color crudo y andar por la calle Saldaña.

Luego ella también se marchó un diciembre. Esta vez no me dieron mentiras. Fueron verdades a medias, silencios por capítulos. Y verdades que explotan en un asiento trasero, y lágrimas que se tragan para no sumar dolores a dolores. Y me devolvieron...otra. O puede que siempre hubiera sido así.
O puede que a la que se llevaron fue a mi. Creo que fue eso.Y ya nunca más volví. Y pasé seis meses de lágrimas furtivas antes de dormir, o en un baño, o sobre la hoja de dibujo porque no me salía la helipsis, agarrada a una radio a las 12. De gritos en silencio. De gritos sofocados en almohadas de casas ajenas. De comentarios como flechas.De monjas malvadas (de ahí mi odio). De descubrir que algunos lazos de sangre atan más que unen.
He perdido tanto, que no sé si me da más miedo o más pena escribirlo.

Un poco antes, un verano, se marchó un chico de ojos verdes. Verdes como una piscina. Con andares patosos de 15 años. De rebeldía tonta con el mundo. De darme miedo al mirarme. De mirarme duro y blando, fijo y dentro como nadie NADIE nunca más me ha vuelto a mirar. De no hablar. De labios rojo-regaliz, y vestidos cortos por el estirón del verano.De reírnos de los curas y de huir de fantasmas. Así eran sus ojos verdes.
Nos despedimos mal. Como una cosa tonta y adolescente. De cosas que quieren ser y no fueron. Como si un beso se quedara colgando en aquella escalera de azulejos verdes. Como sus ojos. Perdí una excusa perfecta para ser pava e irresponsable, un aliado fiel y silencioso. Perdí aquella forma de mirarme que nunca volverá.

Luego se fue él, que me dio el primer beso. Y yo lo agarraba, pero no hice bien fuerza. No sabía nada.Y nunca más volvió. Y no es que me doliera (que también). Es que, sobre todo, me asustaba su ausencia. Pero eso lo entendí más tarde. Perdí a mi mejor amigo. A mi válvula de escape con sabor a limón y a ginebra.
También se fue el otro chico. Tenía ojos verdes. Pero menos. Mejor dicho, me fui yo. No le di tiempo a nada. Cuando él llegó, yo ya estaba lejos.

Luego se marchó aquel chico que me volvió loca y que me dio la mano en un aeropuerto. Me ofreció un desayuno en París y yo, desde ese momento, le di mi mente y todo lo que me hubiera pedido (me pasa mucho...). el problema fue no darme cuenta de que nunca había venido. Pero yo era feliz aprendiendo. Y yo sólo quería notar el corazón saliéndome por la garganta. Perdí su pelo negro. Y sus idas y venidas. Y sus historias. Y aquella sensación de montaña rusa en el estómago.

Y mientras,  un chico que me quería como se quiere a los amores que no pueden ser, con lealtad perruna y miradas tiernas, me acompañaba al cine a la sesión de tarde, y a comer tortitas con nata. Perdí otro amigo. Un apoyo y un saco de risas, de frases bonitas y de cosquillas con la barba.

También se me marchó alguien un 5 de marzo. Que podía haber sido un día cualquiera, pero que fue el día de mi cumpleaños. Amanecí primero a las 6 de la mañana, con el teléfono recién colgado y la pantalla con ríos salados. La boca pastosa y los dedos torpes saltando sobre un teclado para poner, como siempre, mal y tarde, la guinda al pastel. Volví a amanecer más tarde, cerca del mediodía con las llamadas de felicitaciones. La voz ronca, una pena de muerte y con la habitación dándome vueltas con el eje en una botella de vodka que residía en la papelera de otra habitación.  El día fue lluvioso y yo tenía un agujero en el pecho. Perdí la mitad de un lunar que tengo en la mano izquierda. Aquel hueco en el pecho, que nunca volvió a llenarse. Sentí haber perdido tanto que a veces creo que tanto no fue posible.


La lista es larga, como ves.
Y sin embargo, no me acostumbro a esos huecos vacíos. A pesar de los años.

Y todos ellos, sus fantasmas, se me plantan a veces, en días como hoy. En los que daría más de lo que tengo por abrazarme a cada uno de ellos y pedirles, otra vez, que no se fueran. Como hacía antes. Cuando todavía tenían ojos.Y olor. Y piel. Cuando todavía creía que no iban a irse nunca.



------------------
Traigo bandas sonoras...

Te voy a echar de menos.

Si tu magia ya no me hace efecto...

sábado, 19 de mayo de 2012

Nunca me había pasado

Creía que tenía el corazón duro. Frío como el mármol. Sobre todo, respecto a bichos cuadrúpedos (e incluso bípedos...).
Y en aquella tienda de animales, a traición, los ojos de aquel perrillo se me quedaron grabados. El pobre perro (o perra) metido en aquel cubículo de cristal, con el calor. En esa tienda horrorosa. Tristona.
Me puso ojitos. A mi.
Un perro. Con toda la manía que les tengo.

Y de verdad, quise llevármelo a casa. Conmigo. Con un bolso hortera de esos, tipo Paris Hilton. Para que no se separara de mi. Todo sería infinitamente mejor que con los peces (Standard And Poors. Mis peces, digo. Se llaman así). Un chucho te sigue, interacciona contigo. No como los peces. Lo quería. El impulso fue tan fuerte que hice una especie de balance express. Pensé en paseos por el parque. Viajes. Zapatillas mordidas. Noches a solas en compañía de aquella bola de pelo blanco saltarina.
 El bicho muriéndose y yo rota de dolor. Vale. Stop. Abortamos la misión. Me dio pánico quererlo y unirlo a mi vida. Protegerlo y que me dejara. Y no. No podía ser.

Compré la comida para Standard And Poors (mis peces, digo) y me fui. Hace casi una semana.
Y todavia tengo los ojitos del perro en la cabeza.

Creo que me he enamorado.

No le he puesto nombre, no me lo llevaré a casa.
Pero lo echo de menos.



lunes, 16 de abril de 2012

Some day soon, the sun is gonna shine



¿Y qué si llovía? No nos importaba. Ella dijo que un día, pronto, el sol iba a brillar. Y ella tenía razón. Este amor mío. Mi Valentine.

Y mientras días y noches pasaban, me decía a mi mismo que estaba esperando una señal. Luego ella apareció. Un amor tan genial....mi valentine.

Y yo la amaría durante toda la vida, y nunca dejaría pasasr un día sin recordar las razones por las que ella me hace, de pronto, estar seguro de que puedo volar. 

Así que lo hago, sin preocuparme. Sé que, un día pronto el sol brillará. Y ella estará allí, este amor mio. Mi Valentine. 


Querer a alguien es hacerte vulnerable.
Es presentarte en la puerta de su casa a las 3 de la mañana con el rimmel corrido como un payaso, bajar las armas y decir "Esta soy yo. Esto es lo que tengo dentro (o encima). Esta es la verdadera yo. Lo que nunca he contado a nadie. Y ahora haz lo que quieras".

Creo que hasta ahora nunca me había sentido tan entendida y protegida. Y puede que hasta ahora nunca hubiera querido tanto. 
 





sábado, 14 de abril de 2012

Estaba yo pensando...

  ¿Por qué la gente suele ser TAN egoísta?Y tan maleducada? ¿Por qué siempre que se establecen los roles en las relaciones a mi me toca ser la amiga pringada?¿Tengo falta de autoestima? ¿De carácter?¿soy un bizcochito en el fondo?

¿Soy antisocial?

¿De dónde viene la afición de la gente por creerse el ombligo del mundo y el objetivo de todas las desgracias y daños del universo y de autocompadecerse? ¿Sale mucho más rentable porque siempre encontrarás algún estúpido que te escuche lamentarte, muy al contrario de lo que pasa si te callas y tiras hacia delante? 

¿Por qué me dan tanto asco los llorones y los quejicas?

¿Tengo que ir cargada siempre con el hacha de cortar lazos?

 ¿Ser positivo es una puta mierda?

 ¿Por qué dicen amistad cuando quieren decir interés o relación-útil-para-reforzar-mi-autoestima-o-ser-un-hombro-para-llorar-y-luego-si-te-he-visto-no-me-acuerdo?

¿Por qué la gente tiene el ego taaaaan grande y por qué los acomplejados pisan los cuellos de los demás para sentirse ellos mejor?¿Por qué cuando lo necesitas no aparece nadie?¿Tengo una forma de ser rara o los raros son los demás? ¿Es mejor hacerse el gilipollas indolente o ser gilipollas y aplaudir con las orejas?

¿Cómo osa gente q no conoce nada de tu vida, poner en cuestión con quién hablas, con quién sales o quiénes son tus amigos?

¿Por qué la gente valora tan poco a sus amigos?¿O sólo he pillado yo los amigos "despegaos"?¿El problema soy yo?
¿Estoy enfadada de verdad, frustrada o desengañada? ¿Esto que siento, cómo se llama? ¿Y no está durando demasiado? 

¿Puede que esto explique por qué cierro tantas puertas?Y por qué soy exigente? Es un error ser exigente?Soy mala por exigir? Soy mala en general?

¿Por qué no hay música que me saque la mierda de dentro?


viernes, 13 de abril de 2012

Me esperaban mis pies en el suelo


.Tiene un cielo azul q no he visto en ningún otro sitio. Un cielo azul como de verano, hasta en el mes de...enero. Y la luz. Y a mi me encanta el sol. 
. Me gusta el metro. Vas rápido a cualquier sitio (aunque ahora me va a costar un riñón). Me gusta entrar en tu barrio y salir en Sol. O en Chueca. O en Las Suertes (Hay unos nombres de estación preciosos...aunque esos también, vayan a venderlos a la publicidad)
. Me gusta ir en  bus. Montarse en el circular y estar dos horas dando vueltas a la ciudad. Esto lo haré uno de estos días. Para recordarlo. Para que no me lo roben. 
.Me gusta que hace calor (infinitamente más q en Palencia), q los veranos se alargan como tardes aburridas. 
. Me gusta q los viernes por la tarde, en Gran Vía, se puede volver a los años de la Movida con solo poner música de Radio Futura o Nacha Pop. Andar escuchando "Escuela de calor" mientras el sol se pone, mirando hacia el edificio de Schweppes....eso es una máquina del tiempo. 
.Me gusta el Rastro y la sensacion de superioridad que da decir "Esto está lleno de turistas!!" porque a pesar de todo, tú no eres uno. Tú ya eres de alli. aunque esa frase es aplicable a cualquier calle del centro en determinadas circunstancias. 
. Me gusta que si quieres moderneo, vayas a fuencarral. Pijerio a Serrano. Aburrimiento a Azca. Paseo histórico en el 2 de mayo. Nueva comida exotica a Lavapiés. Eso es así. Lo quieres,lo encuentras. 
. Que siempre encuentras lo que no esperabas. 
. Me gustan los bares cutres de toda la vida, los de barra de zinc. Los de pillarte un pedo a base de cervezas y que el camarero invite "a las chicas del fondo". 
.Me gusta el chocolate con churros en San Ginés, el bocata de calamares en la plaza mayor. El Palacio Real. Las vistillas. Las fiestas de los barrios. El Orgullo. El centenario de Gran Vía. 
. La puerta de Alcalá. Mirar desde ESE cruce del Retiro y ver a través de los ojos de la puerta el Banco de España, el edificio Metrópoli. 
. Me gusta saber que nadie te conoce. Aunque asusta. 
.Me gusta la piscina veraniega con el ChicoFabuloso, los planes tontos con Santana. Las cañas con Biuti y los mojitos gratis en el mexicano. El chino de siempre y el de la cucaracha. La canción de las "cañas con limón". 
. Me gusta el Paseo del Prado. Dar un salto y estar en el Congreso. Dar un salto y estar en Colón.
.Me gustan las noches d verano, los buses 24 horas. 
. Me gusta caminar por la calle, sin saber dónde voy y descrubrirlo de pronto. 
.ME gusta el Rayito, y el Madrid. Y el Estu. 
.Me gustan los perroflautas del Retiro y añorar aquellas fiestas con bongos de los domingos por la tarde, con olor a porro. Me alegra haber estado allí. 
.Me jode decir "Cuando yo vine, .X costaba X". Y me gusta ser una especie de "Guía del Ocio".. eso es la prueba fehaciente de que lo he pasado bien (y de que he gastado demasiado dinero :D).
.Me gusta subir a la azotea de mi casa (a riesgo de precipitarme al vacio) con el MP3 a tope, y ver el sol ponerse entre los tejados. 
.El karaoke, la Casa Encendida y sus predecesoras. 




...Qué voy a hacer yo sin ti

                   Desafiando el oleaje sin timón, ni timonel, por mis sueños va, ligero de equipaje,mi cascarón de nuez...







domingo, 1 de abril de 2012

And the truth is

 Miró al otro lado de la barra y ella estaba allí. Con un vestido rojo, y confetis en el pelo, con sonrisa de día de Año Nuevo y con el rimmel ligeramente corrido.
Sujetaba una copa en la mano, elegante, con una pose que parecía fuera de lugar en aquel barucho de cervezas y vino barato. Ella estaba alli para iluminarlo todo.
Habían compartido mucho, pero hacía tiempo que ella ya era una extraña: pequeñas mentiras, pequeñas cosas que se ocultan porque no tienen importancia. O porque tienen demasiada importancia.

La miraba de lejos, y sonreia inevitablemente. Observaba cómo ella a veces miraba al techo, como fuera de lugar. Y a veces, los ojos de los dos se encontraban, y no pasaba nada. A pesar de los fuegos artificiales de fuera, las serpentinas y los matasuegras. Todo era normal.
Aburridamente normal.

Alguien se acercó y la besó en la frente. Despacio, como imprimiendo un halo de protección en aquella mujer de la que ya no sabía nada.

Puede que el aburrimiento sea lo normal, pensó él. Puede que fuera verdad, que con los años todos nos volvemos grises, y deseamos un trabajo anodino de 8 a 3. Y dejas a otros que piensen en salvar el mundo, y en atardeceres en playas, y en hacer la cuenta de las pecas que esconden las chicas bajo sus escotes. Y dejas de ir con resaca al trabajo, y deseas que llegue el domingo para dejar tu casa e ir a un trabajo que te mata despacio.
Puede que eso fuera lo que pasaba al hacerse mayor. Al hacerse viejo.

Algún día, pensó él, ella dejará de salir de noche y celebrar fiestas, y por fin consiga aquella casa al lado del mar,y tal vez espere a un hijo o a una hija, que vuelva a casa más tarde de la hora acordada, con olor a tabaco en el pelo y besos borrados deprisa en el portal.O haga la vista gorda a un número de teléfono escrito con lápiz de ojos en un papel.
Y puede que entonces los dos volvamos a ser como aquella vez en la que dormimos en las estaciones de tren de media Europa. O como aquellos veranos en los que no teníamos dinero para dos latas de cerveza y compartíamos una entre beso, calada y beso, y abuelas que se escandalizaban al vernos reir como locos. Volveremos a ser eternos.

Pero mientras tanto, ella sonreía, como fuera de lugar. Como si tuviera muchos siglos en los ojos. En aquel bar de música atronadora donde ella era una sirena varada.Y donde aún nada habia empezado.