Creía que tenía el corazón duro. Frío como el mármol. Sobre todo, respecto a bichos cuadrúpedos (e incluso bípedos...).
Y en aquella tienda de animales, a traición, los ojos de aquel perrillo se me quedaron grabados. El pobre perro (o perra) metido en aquel cubículo de cristal, con el calor. En esa tienda horrorosa. Tristona.
Me puso ojitos. A mi.
Un perro. Con toda la manía que les tengo.
Y de verdad, quise llevármelo a casa. Conmigo. Con un bolso hortera de esos, tipo Paris Hilton. Para que no se separara de mi. Todo sería infinitamente mejor que con los peces (Standard And Poors. Mis peces, digo. Se llaman así). Un chucho te sigue, interacciona contigo. No como los peces. Lo quería. El impulso fue tan fuerte que hice una especie de balance express. Pensé en paseos por el parque. Viajes. Zapatillas mordidas. Noches a solas en compañía de aquella bola de pelo blanco saltarina.
El bicho muriéndose y yo rota de dolor. Vale. Stop. Abortamos la misión. Me dio pánico quererlo y unirlo a mi vida. Protegerlo y que me dejara. Y no. No podía ser.
Compré la comida para Standard And Poors (mis peces, digo) y me fui. Hace casi una semana.
Y todavia tengo los ojitos del perro en la cabeza.
Creo que me he enamorado.
No le he puesto nombre, no me lo llevaré a casa.
Pero lo echo de menos.
sábado, 19 de mayo de 2012
lunes, 16 de abril de 2012
Some day soon, the sun is gonna shine
¿Y qué si llovía? No nos importaba. Ella dijo que un día, pronto, el sol iba a brillar. Y ella tenía razón. Este amor mío. Mi Valentine.
Y mientras días y noches pasaban, me decía a mi mismo que estaba esperando una señal. Luego ella apareció. Un amor tan genial....mi valentine.
Y yo la amaría durante toda la vida, y nunca dejaría pasasr un día sin recordar las razones por las que ella me hace, de pronto, estar seguro de que puedo volar.
Así que lo hago, sin preocuparme. Sé que, un día pronto el sol brillará. Y ella estará allí, este amor mio. Mi Valentine.
Querer a alguien es hacerte vulnerable.
Es presentarte en la puerta de su casa a las 3 de la mañana con el rimmel corrido como un payaso, bajar las armas y decir "Esta soy yo. Esto es lo que tengo dentro (o encima). Esta es la verdadera yo. Lo que nunca he contado a nadie. Y ahora haz lo que quieras".
Creo que hasta ahora nunca me había sentido tan entendida y protegida. Y puede que hasta ahora nunca hubiera querido tanto.
sábado, 14 de abril de 2012
Estaba yo pensando...
¿Por qué la gente suele ser TAN egoísta?Y tan maleducada? ¿Por qué siempre que se establecen los roles en las relaciones a mi me toca ser la amiga pringada?¿Tengo falta de autoestima? ¿De carácter?¿soy un bizcochito en el fondo?
¿Soy antisocial?
¿De dónde viene la afición de la gente por creerse el ombligo del mundo y el objetivo de todas las desgracias y daños del universo y de autocompadecerse? ¿Sale mucho más rentable porque siempre encontrarás algún estúpido que te escuche lamentarte, muy al contrario de lo que pasa si te callas y tiras hacia delante?
¿Por qué me dan tanto asco los llorones y los quejicas?
¿Tengo que ir cargada siempre con el hacha de cortar lazos?
¿Ser positivo es una puta mierda?
¿Por qué dicen amistad cuando quieren decir interés o relación-útil-para-reforzar-mi-autoestima-o-ser-un-hombro-para-llorar-y-luego-si-te-he-visto-no-me-acuerdo?
¿Por qué la gente tiene el ego taaaaan grande y por qué los acomplejados pisan los cuellos de los demás para sentirse ellos mejor?¿Por qué cuando lo necesitas no aparece nadie?¿Tengo una forma de ser rara o los raros son los demás? ¿Es mejor hacerse el gilipollas indolente o ser gilipollas y aplaudir con las orejas?
¿Cómo osa gente q no conoce nada de tu vida, poner en cuestión con quién hablas, con quién sales o quiénes son tus amigos?
¿Por qué la gente valora tan poco a sus amigos?¿O sólo he pillado yo los amigos "despegaos"?¿El problema soy yo?
¿Estoy enfadada de verdad, frustrada o desengañada? ¿Esto que siento, cómo se llama? ¿Y no está durando demasiado?
¿Puede que esto explique por qué cierro tantas puertas?Y por qué soy exigente? Es un error ser exigente?Soy mala por exigir? Soy mala en general?
¿Por qué no hay música que me saque la mierda de dentro?
viernes, 13 de abril de 2012
Me esperaban mis pies en el suelo
.Tiene un cielo azul q no he visto en ningún otro sitio. Un cielo azul como de verano, hasta en el mes de...enero. Y la luz. Y a mi me encanta el sol.
. Me gusta el metro. Vas rápido a cualquier sitio (aunque ahora me va a costar un riñón). Me gusta entrar en tu barrio y salir en Sol. O en Chueca. O en Las Suertes (Hay unos nombres de estación preciosos...aunque esos también, vayan a venderlos a la publicidad)
. Me gusta ir en bus. Montarse en el circular y estar dos horas dando vueltas a la ciudad. Esto lo haré uno de estos días. Para recordarlo. Para que no me lo roben.
.Me gusta que hace calor (infinitamente más q en Palencia), q los veranos se alargan como tardes aburridas.
. Me gusta q los viernes por la tarde, en Gran Vía, se puede volver a los años de la Movida con solo poner música de Radio Futura o Nacha Pop. Andar escuchando "Escuela de calor" mientras el sol se pone, mirando hacia el edificio de Schweppes....eso es una máquina del tiempo.
.Me gusta el Rastro y la sensacion de superioridad que da decir "Esto está lleno de turistas!!" porque a pesar de todo, tú no eres uno. Tú ya eres de alli. aunque esa frase es aplicable a cualquier calle del centro en determinadas circunstancias.
. Me gusta que si quieres moderneo, vayas a fuencarral. Pijerio a Serrano. Aburrimiento a Azca. Paseo histórico en el 2 de mayo. Nueva comida exotica a Lavapiés. Eso es así. Lo quieres,lo encuentras.
. Que siempre encuentras lo que no esperabas.
. Me gustan los bares cutres de toda la vida, los de barra de zinc. Los de pillarte un pedo a base de cervezas y que el camarero invite "a las chicas del fondo".
.Me gusta el chocolate con churros en San Ginés, el bocata de calamares en la plaza mayor. El Palacio Real. Las vistillas. Las fiestas de los barrios. El Orgullo. El centenario de Gran Vía.
. La puerta de Alcalá. Mirar desde ESE cruce del Retiro y ver a través de los ojos de la puerta el Banco de España, el edificio Metrópoli.
. Me gusta saber que nadie te conoce. Aunque asusta.
.Me gusta la piscina veraniega con el ChicoFabuloso, los planes tontos con Santana. Las cañas con Biuti y los mojitos gratis en el mexicano. El chino de siempre y el de la cucaracha. La canción de las "cañas con limón".
. Me gusta el Paseo del Prado. Dar un salto y estar en el Congreso. Dar un salto y estar en Colón.
.Me gustan las noches d verano, los buses 24 horas.
. Me gusta caminar por la calle, sin saber dónde voy y descrubrirlo de pronto.
.ME gusta el Rayito, y el Madrid. Y el Estu.
.Me gustan los perroflautas del Retiro y añorar aquellas fiestas con bongos de los domingos por la tarde, con olor a porro. Me alegra haber estado allí.
.Me jode decir "Cuando yo vine, .X costaba X". Y me gusta ser una especie de "Guía del Ocio".. eso es la prueba fehaciente de que lo he pasado bien (y de que he gastado demasiado dinero :D).
.Me gusta subir a la azotea de mi casa (a riesgo de precipitarme al vacio) con el MP3 a tope, y ver el sol ponerse entre los tejados.
.El karaoke, la Casa Encendida y sus predecesoras.
...Qué voy a hacer yo sin ti
Desafiando el oleaje sin timón, ni timonel, por mis sueños va, ligero de equipaje,mi cascarón de nuez...
domingo, 1 de abril de 2012
And the truth is
Miró al otro lado de la barra y ella estaba allí. Con un vestido rojo, y confetis en el pelo, con sonrisa de día de Año Nuevo y con el rimmel ligeramente corrido.
Sujetaba una copa en la mano, elegante, con una pose que parecía fuera de lugar en aquel barucho de cervezas y vino barato. Ella estaba alli para iluminarlo todo.
Habían compartido mucho, pero hacía tiempo que ella ya era una extraña: pequeñas mentiras, pequeñas cosas que se ocultan porque no tienen importancia. O porque tienen demasiada importancia.
La miraba de lejos, y sonreia inevitablemente. Observaba cómo ella a veces miraba al techo, como fuera de lugar. Y a veces, los ojos de los dos se encontraban, y no pasaba nada. A pesar de los fuegos artificiales de fuera, las serpentinas y los matasuegras. Todo era normal.
Aburridamente normal.
Alguien se acercó y la besó en la frente. Despacio, como imprimiendo un halo de protección en aquella mujer de la que ya no sabía nada.
Puede que el aburrimiento sea lo normal, pensó él. Puede que fuera verdad, que con los años todos nos volvemos grises, y deseamos un trabajo anodino de 8 a 3. Y dejas a otros que piensen en salvar el mundo, y en atardeceres en playas, y en hacer la cuenta de las pecas que esconden las chicas bajo sus escotes. Y dejas de ir con resaca al trabajo, y deseas que llegue el domingo para dejar tu casa e ir a un trabajo que te mata despacio.
Puede que eso fuera lo que pasaba al hacerse mayor. Al hacerse viejo.
Algún día, pensó él, ella dejará de salir de noche y celebrar fiestas, y por fin consiga aquella casa al lado del mar,y tal vez espere a un hijo o a una hija, que vuelva a casa más tarde de la hora acordada, con olor a tabaco en el pelo y besos borrados deprisa en el portal.O haga la vista gorda a un número de teléfono escrito con lápiz de ojos en un papel.
Y puede que entonces los dos volvamos a ser como aquella vez en la que dormimos en las estaciones de tren de media Europa. O como aquellos veranos en los que no teníamos dinero para dos latas de cerveza y compartíamos una entre beso, calada y beso, y abuelas que se escandalizaban al vernos reir como locos. Volveremos a ser eternos.
Pero mientras tanto, ella sonreía, como fuera de lugar. Como si tuviera muchos siglos en los ojos. En aquel bar de música atronadora donde ella era una sirena varada.Y donde aún nada habia empezado.
Sujetaba una copa en la mano, elegante, con una pose que parecía fuera de lugar en aquel barucho de cervezas y vino barato. Ella estaba alli para iluminarlo todo.
Habían compartido mucho, pero hacía tiempo que ella ya era una extraña: pequeñas mentiras, pequeñas cosas que se ocultan porque no tienen importancia. O porque tienen demasiada importancia.
La miraba de lejos, y sonreia inevitablemente. Observaba cómo ella a veces miraba al techo, como fuera de lugar. Y a veces, los ojos de los dos se encontraban, y no pasaba nada. A pesar de los fuegos artificiales de fuera, las serpentinas y los matasuegras. Todo era normal.
Aburridamente normal.
Alguien se acercó y la besó en la frente. Despacio, como imprimiendo un halo de protección en aquella mujer de la que ya no sabía nada.
Puede que el aburrimiento sea lo normal, pensó él. Puede que fuera verdad, que con los años todos nos volvemos grises, y deseamos un trabajo anodino de 8 a 3. Y dejas a otros que piensen en salvar el mundo, y en atardeceres en playas, y en hacer la cuenta de las pecas que esconden las chicas bajo sus escotes. Y dejas de ir con resaca al trabajo, y deseas que llegue el domingo para dejar tu casa e ir a un trabajo que te mata despacio.
Puede que eso fuera lo que pasaba al hacerse mayor. Al hacerse viejo.
Algún día, pensó él, ella dejará de salir de noche y celebrar fiestas, y por fin consiga aquella casa al lado del mar,y tal vez espere a un hijo o a una hija, que vuelva a casa más tarde de la hora acordada, con olor a tabaco en el pelo y besos borrados deprisa en el portal.O haga la vista gorda a un número de teléfono escrito con lápiz de ojos en un papel.
Y puede que entonces los dos volvamos a ser como aquella vez en la que dormimos en las estaciones de tren de media Europa. O como aquellos veranos en los que no teníamos dinero para dos latas de cerveza y compartíamos una entre beso, calada y beso, y abuelas que se escandalizaban al vernos reir como locos. Volveremos a ser eternos.
Pero mientras tanto, ella sonreía, como fuera de lugar. Como si tuviera muchos siglos en los ojos. En aquel bar de música atronadora donde ella era una sirena varada.Y donde aún nada habia empezado.
jueves, 29 de marzo de 2012
Got one eye on the road and one on you (Major Minus)
Podría ser como aterrizar en un país nuevo si no fuera porque esta vez he llegado en coche. Realmente, daría igual. Siempre tendría esta sensación de aparecer en un continente nuevo, o casi, de salir de una máquina del tiempo. Relativamente mentirosa. Mentirosa porque aparentemente todo es igual: los mismos baches en la carretera, los mismos árboles, los mismos adoquines. La luz diferente a la de Madrid (más blandengue, más blancuzca). El frio. La gente.
Al primer vistazo al barrio te encuentras a gente que te desalínea (eso existe?) los chakras. Benditas gafas de sol para miopes.
Lo que quiero decir, es que volver a la Antigua Capital del Mundo es como...... pff...como abrir una puerta al pasado.
Y yo, que hace tiempo necesitaba parar y volver atrás, creo que, desde hoy, me he dado cuenta de que no tengo NI IDEA de lo que hago, ni de dónde voy. Pero lo único, lo único que tengo clarísimo es lo que NO quiero. Y eso creo que ya es algo.
miércoles, 29 de febrero de 2012
Día extra (29 de febrero de 2012)
Quería sentarme a pensar. A escribir. Volver a Madrid después de estar casi un mes en casa y caminar por esta primavera adelantada de 20 grados en el día extra de febrero. De andar tranquila sin saber que no te voy a encontrar al dar la vuelta a la esquina, y de saber en qué bares no estás. Mi Madrid de Rastro y Retiro, y cerveza y la Chica de la Radio y de mi Chicofabuloso y su chico, de él y de todo lo que supone esta bendita-maldita ciudad.
Y sonó el teléfono y me volví a echar el mundo encima de los hombros. Y entraba en el hospital con las piernas temblando y la mano dentro del bolso, acariciando el último de Alatriste, como si Diego fuera a atravesar corriendo el maldito pasillo blanco y eterno de aquella clínica privada que no olía a nada y que no tenía ruido, ni colores lechosos en las paredes. Pero que no dejaba de ser un hospital. Me encontré a una niña de 7 años que no entendía nada, y le dije que todo iba a ir bien. Que al final, siempre sale el sol. Le mentí, pero ella no lo sabe aún. Y a veces, qué demonios, las mentiras hacen falta.
Tenía ganas de celebrar mis 25.
Y ahora más. Porque nadie tiene derecho a empañarme una forma de pensar (puede que ilusa, tal vez). Porque creo que el simple hecho de haberle conocido, de haber visto salir el sol en la playa, de vivir en esta ciudad, de que mi Profesosr Preferido me siga en twitter, de respirar, es algo digno de celebración. Cómo no voy a celebrar un cuarto de siglo?
viva la vida (Este es el video más bonito del mundo...puede que después de Beautiful Day,de U2. Sí. El segundo. :)
http://www.youtube.com/watch?v=zTFBJgnNgU4&ob=av2n
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